Destacamos las más importantes:
- ALAMBRADO: magulladuras en la superficie de las aceitunas y huecos
internos en la pulpa. Puede incluso llegar a producirse vejigas o ampollas.
Se produce como consecuencia de la producción excesiva de CO2
por parte de un exceso de Bacillus y de Gram negativos. Como solución
tenemos ajustar el valor del pH inicial.
- BUTÍRICA: esta alteración es provocada por el excesivo
desarrollo de Clostridium durante las primeras fases de la fermentación.
Se obtienen aceitunas con el sabor y olor a descomposición. Se
puede provenir manteniendo el nivel adecuado de sal, siempre por encima
del 5 % y retirando periódicamente los fondos alcalinos.
- ZAPATERÍA: se debe al desarrollo de bacterias propiónicas
y de Clostridium pero en este caso durante la conservación o
cuarta fase, cuando el pH sube por encima de 4,5 unidades. Se soluciona
añadiendo mayor cantidad de sal (hasta el 8% o superior) para
inhibir el desarrollo de los microorganismos causantes, retirando los
fondos alcalinos y evitando la formación de natas y levaduras
superficiales.
- ABLANDAMIENTO: en este caso la alteración es producida por
un desarrollo masivo de microorganismos pectinolíticos, ya sean
bacilos, levaduras o mohos. Para evitar su desarrollo se debe mantener
un buen cierre anaeróbico durante la conservación.
- SEDIMENTO Y GAS: este problema se produce ya en el envasado por el
desarrollo de microorganismos. También se puede producir gas
por encontrarse restos de azucares por una fermentación incompleta.
- OTROS: