Historia del olivo

Elaboración del aceite de oliva

Las variedades de aceituna


 

 

 

 

NITRÓGENO


Se trata de un elemento esencial, aumentando la masa foliar, las brotaciones y una mayor fructificación, y consecuentemente aumentando la producción. Se necesita fundamentalmente desde febrero-marzo a septiembre (diferenciación de yemas florales, engorde del fruto y endurecimiento del hueso).

Bioquimicamente forma parte de las proteínas, esenciales para el crecimiento de tejidos, interviene en la formación de la clorofila y en la asimilación de otros nutrientes. Promueve la reproducción celular

La presencia de Nitrógeno y su accesibilidad dependen de la disponibilidad de agua, de forma que en años de sequía no es rentable el abonado con nitrógeno. De acuerdo con esto es preferible aportar el nitrógeno al final del invierno o principio de primavera que es cuando la humedad aumenta. La excepción es en los olivares de riego, puediendose añadir nitrógeno cuando se aplique un tratamiento fitosanitario.

En cuanto a las formas parece ser que las amoniacales o las ureicas son más eficaces qie las nítricas por su más lenta liberación. La cantidad más adecuada es 15 kg de nitrógeno por tonelada de aceitunas con una 50 % de humedad: una aplicación de 35 % en primavera, un 55 % en verano y un 10 % en otoño, o bien 1,5 kg por olivo. No obstante los valores pueden variar en función del rendimiento, tipo de plantación y volumen del árbol.