Historia del olivo

Elaboración del aceite de oliva

Las variedades de aceituna


 

 

 

 

LA PODA

La poda es fundamental en cada fase del crecimiento vegetativo del olivo, afectando de manera primordial a la producción.

Con la poda se producen alteraciones de la forma natural del árbol, ya sea para conseguir mayor vigor o para limitar el libre crecimiento de las ramas. Con ello lo que se pretende es conseguir la forma más idónea para que el árbol produzca una mayor cosecha.

Por otro lado, la poda, además, mantiene el equilibrio vegetativo y reproductivo, consiguiendo alargar el periodo reproductivo y reduciendo la senescencia y muerte.

Evidentemente las podas deben adaptarse a cada etapa de la vida del olivo.


- Primeras etapas: la poda debe ser de baja intensidad para no disminuir el volumen. Se denomina poda de formación.

Para realizar esta poda se suele seguir la formación de un eje, eliminando las bifurcaciones de la parte baja vigorosas y permitiendo el crecimiento de aquellas más débiles. Cuando se ha transplantado este individuo joven se eliminan los brotes que han surgido directamente del tronco con la ayuda de un elemento no cortante.

Es necesario además a partir de la estación estival repasar la poda cada 2 meses asegurándose que la planta sigue verticalmente. A partir de esta fecha el olivo debe presentar una forma en cruz a menos de 1 m de altura y eliminando las ramas que queden por debajo de dicha altura. En cuanto a la copa no es necesario podar. Si es importante realizar un control de plagas y enfermedades y no realizar heridas al árbol.

En definitiva lo que se pretende con esta poda es mantener el equilibrio hoja-raiz para poder entrar de forma rápida en producción.


- Árbol adulto: poda ligera aunque algo más intensa que la anterior. Es la poda de producción.

La poda debe mantener un alto índice hoja-madera, lo que nos indica que la intención de esta poda es mejorar la aireación e iluminación de la copa, con el consiguiente aumento de producción. Igualmente es necesario mantener la copa en su justo volumen en función de la fertilidad y el agua disponible (por ello en los cultivo de riego la copa puede ser mayor con el consiguiente aumento de producción).

Por otra parte el árbol ha de adoptar un forma que facilite la mecanización de la recolección, tanto para beneficio económico como para evitar dañar los árboles.

- Árbol senescente: las podas deben realizarse intensamente en periodos largo intercalados. Se denomina poda de renovación.

Es importante para eliminar la madera acumulada (responsable de una disminución del ratio hoja-madera y por lo tanto de una menor producción). Debe realizarse de forma gradual para que el árbol puede ir regenerando las partes cortadas. El fin de esta poda es estimular las yemas latentes a yemas productoras de madera y regenerar el árbol.

Cuando la rama se resiste a renovarse se cortan las ramas secundarias que den sombra a la parte a renovar y se le práctica una herida en la cual se acumulará la salvia y facilitará de esta forma la brotación de nuevas ramas.

Un método drástico de este tipo de poda es el afrailado, que es la eliminación total de la copa de olivo dejando sólo el tronco principal. Se recomienda su uso únicamente en zonas de suelo y clima benévolo.

 

Sin embargo, aparte de la edad habrá que tener en cuenta otros muchos factores tales como:


- Precipitaciones del otoño-invierno anterior a la poda.
- Cosecha del año anterior.
- Estado del árbol.
- Destina de las aceitunas a cosechar.
- Densidad de la plantación.
- Tamaño de los árboles.