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RECEPCIÓN, LAVADO Y ALMACENAMIENTO DEL FRUTO
El fruto llega con impurezas tales como hojas, ramas y barro (del 5 al 10% del peso del fruto) que producen defectos organolépticos. Para eliminarlo se utilizan limpiadoras basadas en corrientes de aire que eliminan hojas y ramas de pequeño tamaño y tamices por vibración que eliminan la tierra. Las impurezas más pesadas se eliminan por diferencia de densidad en un tanque de agua. Actualmente las máquinas de limpieza pueden trabajar a un ritmo de unas 30 Toneladas de aceituna por hora. El lavado es importantísimo ya que la tierra, arena y piedras producen roturas en la maquinaria aparte de producir sabores y aromas desagradables, mientras que las hojas generan un sabor fuerte y amargo por el exceso de clorofila (hay que mencionar, no obstante, que ciertos tipos de aceites se elaboran con algunas hojas, siendo sus características un color verde y un sabor picante). Posteriormente las muestras se pesan y se almacenan en tolvas hasta que llegue la hora de la molienda. También se aprovecha para realizar el rendimiento graso. El tiempo de almacenamiento o atrojado no debe ser alto, siendo aconsejable que no dure más de 24 horas, pues de lo contrario se producen modificaciones en el fruto que darían lugar a un aceite más ácido y de menor estabilidad, tomando el denominado sabor a cooperativa. Tampoco es aconsejable apilarlas en grandes cantidades ya que favorece el aumento de humedad y de temperatura, dándose de nuevo el fenómeno del atroje. Aparte de este detalle, mientras más apiladas están más probabilidad hay de que se aplasten y dañen, liberándose juegos que favorecen el desarrollo de hongos y bacterias. Los envases más idóneos parecen ser los de 20 a 200 kg que cuenten con un sistema de aireación (las rendijas deben dar al exterior y las paredes ciegas a los laterales). En el caso de que se tengan separadas las aceitunas de acuerdo a su grado de maduración, variedad y estado general de la aceituna, las primeras que deben se procesadas son aquellas que tengan una calidad excelente, sin enfermedades y que no estén aplastadas, ya que darán lugar a los mejores aceites. Mencionar que antiguamente las
aceitunas tras lavarlas se deshuesaban por la creencia de que el aceite
que podía extraerse del hueso era perjudicial.
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